Descubrir un país es también descubrir la naturaleza, la gastronomía y sus costumbres a través del contacto directo con los propios islandeses. Si la naturaleza ha formado un país con múltiples caras, ésta ha modelado también a un pueblo duro y hospitalario, que vive entre dos continentes. Los itinerarios propuestos recorren desde los lugares más poblados como Reykjavik y Akureyri, hasta zonas totalmente deshabitadas donde la única protagonista es la naturaleza.