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Tag-Archivo de "Sudamérica"

MACHU PICCHU nov 09

En 2007, una votación global por Internet dictaminaba cuáles serían las nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno (de las antiguas maravillas aún permanece en pie la gran pirámide de Giza en Egipto). Los lugares escogidos por los electores planetarios fueron: el Taj Mahal (India), Chichén Itzá (México), el Coliseo de Roma (Italia), la escultura del Cristo Redentor de Río de Janeiro (Brasil), la Gran Muralla (China), las ruinas de Petra (Jordania) y el Machu Picchu (Perú).

La ciudadela inca de Machu Picchu ha estado recientemente de celebración. La efeméride de su “descubrimiento”, el 24 de julio del año 1911, ha vuelto a poner las ruinas andinas en la primera página de periódicos y revistas durante los actos del centenario.

El Machu Picchu es uno de esos contados lugares del Planeta que se pueden considerar de visita imprescindible. Esto viene a significar que siempre está repleto de turistas y que los precios están a la altura de la importancia del monumento. Todos aquellos que todavía no las hayan visto, sin embargo, que no se asusten. Es cierto que hay multitudes de visitantes, pero en un emplazamiento tan amplio, casi no molestan. Y los precios, es cierto que son caros (el autobús de acceso, la entrada, si alguien se quiere alojar en el único hotel que hay en las mismas ruinas), pero en el resto de lugares cercanos al Machu Picchu las tarifas que se pagan son bastante equitativas.

Uno de los atractivos de Machu Picchu es su ubicación y el entorno que le rodea. Otros alicientes importantes son la historia que guarda, con las dudas de lo que fue y lo que no fue, y sobre todo, la magnificencia de las ruinas. Para ver esta maravilla hay que irse a Perú, en concreto hacia el sur, en la provincia de Urubamba, unos 130 km al noroeste de Cusco. El conjunto arqueológico se extiende entre Cerro Huayna Picchu (2667 m) y Cerro Macchu Picchu (2795 m), ocupando un amplio rellano situado a 2.438 metros de altura y las pendientes que se vuelcan sobre un gran meandro que forma el río Urubamba (también se le conoce como río Vilcamayo), que discurre casi 500 metros por debajo.

El entorno montañoso, la altura moderada y la proximidad con la selva amazónica hacen que esa región disfrute de un clima excelente. Quizá por eso el Inca Pachacútec eligió este lugar para construir un asentamiento para la nobleza. La situación casi inexpugnable del lugar determinó que el Machu Picchu sería además un buen refugio en caso de que las poblaciones habitadas del valle de Urubamba, más popularmente llamado el Valle Sagrado de los Incas, cayesen en manos enemigas. Lo cierto es que entre los años 1450 y 1532 la ciudadela fue el lugar más secreto donde residían y se escondían los aristócratas. Templos, plazas, edificios de viviendas, las casas dedicadas a las Acllas (las mujeres escogidas como servidoras del dios Sol), fueron ocupando toda la superficie de la loma, y siguieron bajando hacia los acantilados formando terrazas unidas por largas escalinatas. Todo aquel esplendor terminó cuando Cusco cayó en manos españolas, a partir de entonces fue cuando realmente el Machu Picchu sirvió de refugio. La detención y ejecución del último caudillo inca Túpac Amaru, en 1572, significó el principio del fin del Machu Picchu, pues fue abandonada de forma paulatina. La vegetación ocupó las terrazas y edificios y la que había sido el portento de la arquitectura inca y lentamente pasó a ser una ciudad fantasma y olvidada.

El redescubrimiento se produjo oficialmente cuando el científico norteamericano Hiram Bingham pudo penetrar en las ruinas e iniciar de esta manera las prospecciones arqueológicas de la mano de la Universidad de Yale. En aquellos estudios iniciales se hicieron grandes hallazgos, y casi cincuenta mil piezas fueron enviadas a los Estados Unidos para ser “estudiadas” y catalogadas. Aquellos estudios debían ir bastante lentos pues ninguno de los artefactos encontrados regresó al Perú. Ahora, justo después de cien años, en marzo de este año, han empezado a ser devueltos al país propietario los bienes arqueológicos expoliados.

Ahora el Machu Picchu es un magnífico destino turístico, el cual se puede visitar en cualquier época del año. Tras numerosos trabajos de restauración, que aún no han terminado, las ruinas se pueden recorrer de un extremo a otro del lugar arqueológico. En 1983, la Unesco incluyó el Machu Picchu como Patrimonio Mundial. Muztag Viajes prepara diferentes salidas y programas, algunos de ellos a medida, que permiten visitar las mejores restos dejados por los incas en Perú, así como el trekking del Camino del Inca, el cual permite llegar seguir a pie parte de la ruta que seguían los incas cuando iban desde Cusco a la ciudadela, atravesando paisajes de ensueño.

 

ACONCAGUA ago 10

Cuando la mayoría de personas ya está en plenas vacaciones, otras acaban de regresar de viaje y unas cuantos más están a punto de marcha, hay un restringido número que, privilegiadas ellas, pueden tomarse  la época de descanso lejos de los meses estivales. Entre estos afortunados, un reducido grupo en estos momentos está entrenándose a tope para estarse en la mejor forma física, y es que su objetivo se llama Aconcagua.

El Aconcagua, con 6.959 metros de altura (6.962 m según los últimos datos proporcionados por satélites)  es la cumbre más alta de toda América y por tanto está incluida en la célebre lista de los “Seven Summits”. Se encuentra en la serranía de los Andes, en territorio de Argentina, en la provincia de Mendoza y casi fronteriza con Chile. La primera ascensión fue la de Mathias Zurbriggen (Suiza), el año 1897.

Dado que se ubica en el hemisferio sur, la mejor época para acceder al coloso es durante nuestro inverno, preferentemente entre diciembre y la primera mitad de febrero. Las inclemencias meteorológicas (vientos violentos, niebla, …)  y en especial la gran altura son los dos problemas que se presenten a los andinistas.

El acceso al campo base de la ruta normal se realiza primero en vehículo desde Mendoza hasta la entrada del parque Nacional del Aconcagua, situada muy cerca de Puente del Inca, antes, pero se acostumbra a pernoctar en la estación de esquí de Penitentes. Des el punto donde se encuentran los “rangers” o “guardaparques” (2.950 m) se inicia la caminata siguiendo el valle del río Horcones hasta l campamento de Confluencia (3.990 m). Aquí es aconsejable pasar un par de noches y aprovechar la estada para acercarse a Plaza de Francia (4.000 m) donde se tiene la mejor vista de la pared sur del Aconcagua. La siguiente etapa es la que acerca hasta el campo base más conocido como Plaza de Mulas (4.230 m), pasando por espectaculares paisajes y cruzando la indescriptible Playa Ancha, un amplio valle que remonta entre los 3.600 y 3.800 m.

De las diversas rutas para alcanzar la cumbre, la más concurrida es la que se suele nombrar “normal” o ruta de la arista norte, la cual sube desde el campo base de Plaza de Mulas hasta la Plaza Canadá (5.050 m), sigue por Nido de Cóndores (5.500) donde se acostumbra a colocar el segundo campamento. En el pequeñísimo y a menudo muy sucio refugio Berlín (5.930 m) – es mejor dormir con la tienda- es también utilizado por quienes realizan un tercer campo de altura. Después se pasa por el nuevo refugio de emergencias Elena Senin (6.000 m) instalado desde enero de 2011 en la zona llamada Cólera donde confluyen la ruta normal y la del glaciar de los Polacos, lugar donde se producían la mayoría de las víctimas al ser un punto perdedor en caso de niebla o mal tiempo. La ruta continúa por el destruido barracón del refugio Independencia (6.380 m). La ascensión sigue por la travesía del Gran Acarreo, pero para acceder a esta larga diagonal este-oeste, se debe pasar por unas grande rocas, es la emblemática Portezuela de los Vientos. Cuando se acaba el Gran Acarreo se encuentra la Cueva (6.650 m) lugar propicio para un breve descanso y recuperar fuerzas antes de afrontar la famosa y temida Canaleta. La Canaleta es una estrecha canal de piedras sueltas de bastante pendiente, si se encuentra cubierta por nieve es una suerte, pues entonces resulta fácil subirla con los crampones. Al final de la Canaleta ya encontramos la cresta o mejor dicho el Filo del Guanaco (6.850 m), cresta cimera que enlaza la cumbre norte (6.962 m) y la cumbre Sur (6.930 m), ambas cumbres quedan separadas por casi un quilómetro. Y ya finalmente se llega a la amplia cúspide, presidida por una pequeña cruz, bien repleta de banderas y ofrendas de todo tipo. Esta ruta normal se ve asediada cada año por más de tres mil personas y a pesar de no presentar dificultades técnicas puede resultar muy complicada; la niebla súbita con las consecuentes pérdidas de ruta, un descenso de temperaturas y el temido “soroche” o mal de altura, son los factores que determinan la mayoría de los abandonos. Desde Muztag recomendamos realizar una muy buena aclimatación, primero de manera relajada yendo desde Confluencia a Plaza Francia y después subiendo a alguna de las cumbres que se hallan entrono a Plaza de Mulas. La hidratación constante –hasta a siete litros diarios de líquidos- facilita también esta aclimatación. Además, si los médicos de Plaza de Mulas entienden que un andinista no está en condiciones, pueden obligarlo a descender, y la visita al médico del campo base es obligada antes de partir hacia la cumbre.

Para quienes estéis más en forma y queráis optar por rutas con dificultad, seguro que encontraréis el terreno apropiado, desde la ya citada ruta del glaciar de los Polacos a la temida y extrema pared sur, con rutas tan extremas como la llamada  la Ruleta Rusa.

MUZTAG ofrece sus servicios a todas aquellas personas que deseen subir al techo de América, por la ruta de los Polacos y sobretodo por la normal, tanto si se desea realizar de manera autónoma o guiada.

 

ECUADOR: LAS ISLAS GALÁPAGOS VISTAS POR DARWIN jul 22

El viaje de exploración alrededor del mundo del barco británico HMS Beagle duró cinco años. A bordo iba el joven científico Charles Darwin, invitado por el capitán FitzRoy para ayudarle en los trabajos geológicos y topográficos. En el transcurso de la expedición Darwin hizo investigaciones en numerosos lugares, pero ninguno resultó tan significativo como el estudio de las especies de la fauna de las islas Galápagos. Y poco podía pensar Darwin que su corta estancia en el archipiélago, los meses de septiembre y octubre de 1835, deberían conllevar un cambio tan radical en sus ideas y que trastornó todas las teorías existentes hasta entonces sobre la permanencia de las especies.


La primera isla visitada por Darwin fue la de San Cristóbal, a los seis días se trasladó a la de Floreana. En ambas se concentró en la tarea de describir el paisaje incluyendo observaciones geológicas, la flora y observar pinzones y tortugas. Jornadas más tarde navegó hasta la isla Isabela. Allí cambió las prioridades en su trabajo de campo. Acababa de darse cuenta de que la fauna que le rodeaba tenía algo de peculiar, era similar a la de las islas anteriores, pero no igual, además había aspectos en los animales que le resultaban chocantes.
Darwin se extrañó de la ausencia de mamíferos. Quedó perplejo al ver que que las aves y los reptiles no escapaban a su paso, hasta el punto de dejar escrito en su diario que con un bastonazo podía hacer caer cualquier pájaro de una rama o incluso, algunos de ellos se atrevían a poner en su espalda. Otra cosa que despertó su curiosidad era la presencia de tortugas gigantescas y saurios desconocidos. Desde ese momento dedicó buena parte de los esfuerzos a recoger ejemplares de fauna. Especialmente concentró sus observaciones en la familia de los pinzones (Fringílidos), los bufones (Mimidae) y de las tortugas gigantes (Geochelone elephantophus), sin olvidarse de investigar las iguanas marinas (Amblyrhynchus cristatus). La atención fue tan febril que se olvidó de etiquetar convenientemente los pinzones y este hecho lo habría de ayudar años más tarde, en su teoría de la evolución de las especies.

Cuando Darwin volvió a Gran Bretaña seguía convencido de que las especies eran inmutables. Tuvieron que pasar algunos años de profundos estudios de las muestras y animales recogidos en las Galápagos para empezar a hacerse una idea de lo que debería ser su revolucionaria teoría. Es conocido el testimonio aparecido en una carta cuando ya tenía 68 años: – Cuando era a bordo del Beagle creía en la durabilidad de las especies, pero hasta dónde puedo recordar, algunas dudas imprecisas me habían rondado por la cabeza. De regreso a casa, en otoño de 1836 empecé a preparar la publicación de mi Diario y fue entonces que me di cuenta de muchos hechos que indicaban que muchas especies venían de una descendencia común. Así, en 1837 iniciaba un cuaderno donde escribiría cualquier hecho que hiciera referencia a la variabilidad. Pero no me convencí de que las especies fueran mutables hasta, creo, pasados ​​dos o tres años -.
Los trabajos en el laboratorio se basaron sobre todo en los pinzones, ayudado por el ornitólogo John Gould. Del bullicio de pájaros no etiquetados llegan a discernir 13 especies. Todos los pinzones eran parecidos a los que se encuentran en el continente americano pero con facciones diferentes y hábitos alimentarios igualmente diferentes y lo que más intrigaba a Darwin era el problema de la distribución.

La historia geológica de las Galápagos fue una de las premisas utilizadas para afirmarse en la teoría de la evolución. El origen es volcánico, primer fruto de erupciones bajo el mar y luego en superficie. Los volcanes acumularon materiales sobre una plataforma poco profunda en la cordillera submarina Carnegie. Hace unos cinco millones de años emergieron las islas más antiguas y las más nuevas en hace sólo un millón. El archipiélago nunca había estado en contacto con el continente.

El estudio de los pinzones sirvió de base de la teoría darwiniana: algunos ejemplares de fringílidos llegados a las islas se dispersaron adaptándose a diferentes nichos ecológicos, creando varias poblaciones distintas. Con el tiempo cada población fue evolucionando hasta convertirse en las diferentes especies de pinzones de Darwin. La diversidad de estas aves se debe a la estructura del pico y los hábitos alimentarios. Según lo que comen tienen un tipo de pico y su alimentación varía en cada especie. Los hay que son insectívoros, otros comen semillas, garrapatas de tortugas, hojas, flores, e incluso hay una especie que bebe sangre de las aves marinas. Las dos especies que han adoptado una alimentación más sofisticada son las que utilizan ramitas o púas de cactus para extraer insectos de la corteza de los árboles, caso insólito entre las aves.

Las observaciones de las tortugas fueron menos precisas que las de los pinzones, pues se llevó sólo unos pocos ejemplares. Estudios posteriores han llegado a la conclusión de que hay dos especies y un total de catorce variedades. Mientras que las mismas especies de pinzones pueden encontrarse, con excepciones, en varias islas, las tortugas son diferentes en cada isla. Se da el caso de que la isla Isabela hay cinco variedades de tortuga, cada comunidad está separada por terrenos de lava volcánica impracticables.

Han pasado 176 años desde la visita de Darwin. Las islas han visto cómo se establecían colonos procedentes del continente, que empezaron a labrar la tierra y a introducir nuevas plantas y animales ajenos. Últimamente, el turismo ha empezado a llegar desde todo el mundo. De todas estas novedades, las que parecen más peligrosas para el equilibrio ecológico son las derivadas de los colonos, con ellos llegaron los depredadores, lo peor la cabra, que cambió la fisonomía vegetal de alguna isla. Los gatos y las ratas se han convertido en enemigos de las iguanas y tortugas jóvenes. Las plantas introducidas son una plaga, en especial la morera (Rubus niveus). Personal del parque nacional dedica grandes esfuerzos en la lucha contra las especies más agresivas, ya sean vegetales o animales. En la Estación Biológica Charles Darwin en Puerto Ayora están estudiando el impacto que puede tener una mosca que se establece en los nidos de los pinzones, se desconoce cómo penetró en las islas y también y más importante como combatirlas, las larvas de estas moscas entran en la sangre de los pollos y llegan a matarlos.

Las regulaciones que afectan al turismo son estrictas. Hay islas donde está prohibido desembarcar, en otros sólo puede hacerlo un número limitado de personas al mes. En las zonas donde está permitida la vista, es obligada la presencia de un guía del parque nacional. Así los turistas, aunque pueden disfrutar del espectáculo de 27 especies de animales endémicas, 29 de indígenas y bastantes de migratorias, todas ellas siguen tan mansas como en los tiempos de Darwin.

Con colonos o turistas, las Galápagos son todavía un lugar fuera de lo común. Visitar el archipiélago es una de las experiencias más enriquecedoras para cualquier persona. Darwin, después de ver las islas dijo: – Ha sido el acontecimiento más importante de mi existencia… Un verdadero entrenamiento pues debía dedicar la atención a diversas ramas de la historia natural y eso me obligó a mejorar ya intensificar mis facultades de observación-.