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NAMIBIA may 01

Uno de los últimos paraísos naturales de la Tierra

Cuando visitas el parque nacional del Serengeti o la reserva del cráter del Ngorongoro (ambos en Tanzania), muchas personas te dicen que nunca más verás junto un cúmulo tal de gran fauna, vayas donde vayas del planeta. Y tienen razón, en ningún lugar de la Tierra se puede observar un número tan elevando de mamíferos como allí. Por eso, cuando viajé a Namibia tenía el prejuicio de Tanzania. Es cierto, en esta parte de Sudáfrica observé menos animales. Buscaba los grandes rebaños de ñus y cebras y no los encontraba, en cambio descubrí unos paisajes fascinantes. También pude disfrutar de una manera diferente de observar los animales de como se hace en África Oriental. Y además, recorriendo el territorio de Namibia es posible observar especies totalmente distintas a la de los grandes parques de Kenia o Tanzania, como los elefantes del desierto, los Orix o los leones marinos de Cape Cross. Sin duda, recorrer Namibia es uno de esos viajes incomparables.

Namibia se sitúa al sur del continente africano y en la costa occidental. Los límites territoriales son al oeste el océano Atlántico, al norte Angola y Zambia, al sur Sudáfrica y al este Botsuana. Es un país bastante extenso, 825.418 km2, casi una vez y media la superficie de la península Ibérica, en cambio es uno de los territorios menos habitados del mundo, con dos millones doscientos mil habitantes, esto hace que la densidad sea del 2, 68 hab/km2, con menos concentración sólo se encuentra Mongolia.

El principal rasgo geográfico es la aridez del territorio, con la presencia de dos grandes desiertos. En la franja costera se extiende paralelo al océano y a lo largo de 1.300 kilómetros el desierto del Namib, famoso por sus dunas de arena roja, las más altas del planeta. Ocupando buena parte de la zona oriental se encuentra el desierto de Kalahari (la mayor superficie de este desierto se encuentra en Botsuana). Otro accidente geográfico muy curioso es el Okavango, un río que nace en Angola y se dirige hacia el interior del continente africano, cruza el noreste de Namibia y se interna en Botsuana donde forma un delta espectacular. Las aguas del Okavango desaparecen en el Kalahari. La climatología se caracteriza por la falta de lluvias, no llegando a los 50 mm anuales en la franja costera y como máximo se recogen 400 mm en la zona del Okavango.

Al hallarse en el hemisferio sur, las estaciones van a la inversa de las nuestras. Los meses con más estabilidad atmosférica son abril, mayo y junio. Es cuando las temperaturas son más agradables, con excepción de las noches en zonas elevadas, que pueden llegar fácilmente a los 0 º C. La temporada de lluvias se extiende entre los meses de octubre a febrero, entonces es cuando se producen chubascos repentinos y cuando algunos ríos que han permanecido secos durante casi todo el año, vuelven a llevar un poco de agua. Las temperaturas pueden llegar a ser muy altas, con excepción también de la parte montañosa del territorio, en la meseta central.

Diferentes tribus bosquimanas fueron las primeras en habitar, desde tiempos remotos, las áridas tierras de Namibia. Hacia el siglo XV llegaron procedentes del norte algunas tribus de origen bantú. Estos grupos étnicos se fueron extendiendo por todo el territorio y hoy en día los ovambo representan casi el 50% de la población, mientras que los bosquimanos apenas son el 2,8%. Los blancos, dominadores políticos hasta la independencia de Sudáfrica (1990), solo son un 6,5%, la gran mayoría de origen afrikaner y unos pocos de raíces alemanas. El resto de población la conforma un mosaico de una treintena de etnias, muchas de ellas con su propio idioma.
La presencia blanca se remonta al año 1840, cuando Prusia (después de 1871 el imperio alemán), se atribuyó la propiedad de Namibia. Al terminar la Primera Guerra Mundial fue Sudáfrica la que ocupó el territorio, manteniendo el dominio hasta marzo de 1990. Durante el mandato sudafricano se aplicó la política de discriminación racial “aparteid”.
Un aspecto, y bastante triste, que contradice el título del reportaje “uno de los últimos paraísos …” es que Namibia es uno de los países del mundo con la riqueza más mal repartida. A ello tiene que ver el largo dominio del vecino del sur y su dependencia económica. El paro supera de largo el 30%. Muchas tribus apenas salen adelante con la agricultura de supervivencia, en cambio la población blanca domina los principales recursos, la minería de diamantes (concentrada en la costa suroeste, y territorio prohibido incluso a los turistas), el uranio (uno de los principales exportadores mundiales) y la pesca marítima. El turismo ha ido ganando peso en la economía, cada año se construyen nuevos equipamientos de alto nivel a la hora que se refuerza el turismo sostenible.


Las atracciones turísticas son variadas en extremo. Windhoek, la capital de nombre casi impronunciable -nada que ver cómo está escrito-, está situada a 2.000 metros de altura y tiene unos 230.000 habitantes. Presenta un clima caluroso durante el día y fresco por la noche. La ciudad es la antítesis de cualquier capital africana. Ordenada, calles limpias, con poca gente circulando, casas bien pintadas, … En algunas zonas las reminiscencias coloniales alemanas te trasladan casi en Europa central aunque puedes llevarte alguna sorpresa. ¿Qué pasa si desde repente te encuentras un par de señoras vestidas como en la Alemania de finales del siglo XIX? No, no es carnaval, os habréis encontrado con mujeres de la etnia herero (nombre que proviene del español herrero, pues su oficio principal era el de herreros). La gente de este grupo, un 7% de la población del país, siguen vistiendo como hace dos siglos, con unos sombreros de tela muy característicos. Esta etnia sufrió lo que se considera el primer genocidio de África. En el año 1900 había unos 80.000 herero y se enfrentaron a los colonialistas germánicos. Los alemanes aplicaron con ellos la política de exterminio, y al cabo de cuatro años sólo quedaban unos 15.000. Profesan el luteranismo. Se pueden ver en la capital y sobre todo en las poblaciones importantes del norte.
Swakopmund es la segunda ciudad del país, con sólo 35.000 habitantes y situada en la costa. Se la considera por su arquitectura como uno de los mejor conservados núcleos coloniales alemanes del mundo.


La parte humana que más puede interesar al visitante se concentra en el norte del país, donde además de encontrar los ya citados herero, también se pueden visitar las comunidades himba. Estas tribus habitan la zona de Kaokoland en la provincia de Kunene. También fueron perseguidas y diezmadas por los alemanes a principios del siglo XX. Se considera que es la única etnia de Namibia que sigue viviendo igual que hacían sus antepasados. Las mujeres, vestidas sólo con una corta falda y muchos collares y brazaletes, cubren todo su cuerpo, incluyendo el cabello, con una pasta hecha de hierbas, mantequilla y un barro rojizo, parece ser que es para protegerse de los rayos del sol.
En el aspecto natural, Namibia nos muestra una cantidad y variedad de paisajes únicos. Al suroeste, encontramos varios cañones en el entorno de Solitaire, alguno de ellos con lagos escondidos en el interior de cuevas. Toda la región costera, desde la frontera con Sudáfrica hasta la frontera norte con Angola está presidida por el desierto del Namib, con dunas que llegan hasta a ras de mar. Se la denomina Costa de los Esqueletos, en parte por la gran cantidad de barcos que a lo largo de los años se ha ido quedando varados y abandonados. El motivo de tantos naufragios es debido a la presencia casi constante de una densa niebla sobre el mar, provocada por una corriente marítima muy fría. Bajo las montañas de arena del Namib, se dice que existe el mayor depósito de diamantes del planeta.
El mundo de las grandes dunas anaranjadas y rojizas es único e impactante. El acceso se suele hacer desde Sesriem y la mayoría de turistas sube a la Duna 45 (se dice 45 por estar a 45 km de Sesriem) para poder ver la salida del sol. Los más atrevidos pueden realizar la ascensión a alguna de las grandes dunas de Sossusvlei. Aquí está la de una “Big Daddy” y su pariente la Duna 7, considerada la más alta del planeta, ambas superan los 325 metros de altura. Buena parte de la costa central está protegida por el parque nacional Namib-Naukluft.
Si hemos empezado el itinerario por el sur, lo más oportuno es detenerse en las ciudades de la costa Walvis Bay y en especial a la ya mencionada Swakopmund. Camino hacia el norte se pueden ver unas raras reliquias prehistóricas todavía vivas; la extraña y curiosa Welwitschia mirabilis, es única en su género. Esta planta se alimenta del rocío nocturno y crece de manera muy lenta. Los pocos ejemplares que quedan en Namibia pueden llegar a tener hasta dos mil años.
En Cape Cross hay una gran colonia de leones marinos, los cuales se pueden ver de muy cerca. Es otro de estos aspectos chocantes que nos ofrece Namibia. Todo un espectáculo detenerse para ver jugar las crías de foca, observar cómo nadan salvando las grandes olas atlánticas.
Alejándonos de la costa podemos acercarnos a Spitzkoppe, un grupo de montañas graníticas que alcanzan los 1.700 metros de altura. El paisaje es idílico, en especial en la puesta y salida del sol. En cambio, cuando se camina por aquí ya de oscuro, hay que vigilar, pues entre los roquedales se esconde la temible mamba negra, una de las serpientes más rápidas del mundo y la más venenosa del continente africano.
Ya en la provincia de Kunene, podemos admirar los petroglifos de Twyfelfontein, otra reliquia del pasado. Hace más de tres mil años, los bosquimanos dejaron su huella de arte rupestre, con dos mil figuras de animales grabadas en la roca. Este conjunto fue declarado Patrimonio Mundial de la Unesco en 2007.
Casi en el extremo noroeste del país, está la antigua fortificación alemana de Sesfontein, hoy un monumento nacional. En su entorno se ha construido alojamientos, y son el punto de partida para visitar el río seco Hoanib, el cual desemboca en la Costa de los Esqueletos. Seguro que en más de una ocasión habréis visto algún documental filmado en este lugar. Se trata del estrecho cauce de un río que sólo lleva agua de mucho en mucho, a menudo pasan años hasta ver una nueva avenida. Este escenario se ha convertido en el hogar de los temibles elefantes del desierto, los únicos animales capaces de hacer que la vida siga en esta inhóspita región. Durante las largas sequías, los elefantes, dotados de un especial sentido de localización, son capaces de saber dónde hay agua bajo la arena. Con la ayuda de sus colmillos cavan grandes agujeros hasta hacer aflorar el líquido vital. Una vez ellos han saciado la sed, otros mamíferos se acercan a beber. Gracias la habilidad de los elefantes pueden vivir las jirafas, antílopes, e incluso unos pocos rinocerontes negros.
En una gran depresión, en la zona central del norte del país se encuentra el parque nacional de Etosha, uno de los más grandes de África, con 22.270 km2. Aquí las atracciones las encontramos por todas partes, pero sobre todo en el entorno de las pocas balsas de agua. En una zona de tanta sequedad, el agua es el bien más preciado, y sentarse a la orilla de Okaukuejo o de Halali, las dos principales balsas, es un espectáculo único en el mundo. Tranquilamente tomando un refresco, podemos ir viendo el desfile constante de animales que vienen hasta aquí a beber. En pocas horas, sea de día o de noche, y desde pocos metros de distancia, sólo separados por un murete, podemos admirar los elefantes, jirafas, leones, todo tipo de antílopes, cebras y especies menos comunes.
Las personas que dispongan de más tiempo pueden disfrutar de una zona muy especial, situada en el extremo norte oriental del país. Se trata de la aislada franja formada por las provincias de Kavango y Caprivi. Son 760 km de longitud y llegando sólo a 30 km de ancho en el punto más estrecho, rodeados por Angola, Zambia y Botsuana. Aquí es donde encontramos parte del delta del Okavango.
Muztag está ofreciendo viajes a Namibia, en la formula “fly & drive”, conduciendo el vehículo que se haya seleccionado y yendo a pernoctar en diferentes y muy buenos lodges y hoteles situados estratégicamente a lo largo del itinerario.

 

MALAWI, UNO DE LOS GRANDES DESCONOCIDOS jun 21

El continente africano, el tercero en superficie del Planeta detrás Asia y América, cuenta en la actualidad con 53 estados independientes más varios territorios dependientes de países europeos (Reunión y Mayotte de Francia; Santa Helena de Gran Bretaña; Madeira de Portugal; y Canarias, Ceuta y Melilla de España), otro territorio está en disputa (Sáhara Occidental). Si a la mayoría de nosotros se nos pregunta que citemos el nombre de todos los países africanos, es probable que apenas podamos enumerar, como mucho, la mitad o menos; ya quimérico resultaría inquirir por las respectivas capitales. Eso viene a demostrarnos lo desconocida que es África, incluso para viajeros avezados. Uno de los casos de los países que han ido siendo ignorados es Malawi.

Malawi está ubicada en la zona sur de África Oriental, en plena falla del Rift. Sus vecinos son al norte Tanzania, al oeste Zambia y por el sudoeste, sur y este Mozambique. El lago Malawi ocupa un tercio de la zona oriental del país, siendo éste lago uno de los que conforman la gigantesca hendedura del Rift. Entre los años 1891 y 1964, el país estuvo controlado por los británicos, la colonia era conocida como Nyasilandia. En la actualidad el régimen político es una democracia multipartidista bajo la forma de república y su población es de catorce millones de habitantes. Las lenguas oficiales son el inglés y el chichewa, además se habla el chinyanja, chiyao, chitumbuka, lomwe, ndali, sena, kokola y nyakyusa-ngonde. La capital es Lilongwe, con aeropuerto internacional donde llegan algunos pocos vuelos procedentes de Europa. Buena parte de la población es cristiana, repartida entre católica y presbiteriana, existe una minoría musulmana y queda el substrato animista que en ocasiones convive con las religiones mayoritarias. La economía se basa en la agricultura y algo en la exportación de la madera. Se puede decir que es un país pobre, con un PIB muy bajo, y con la esperanza de vida corta, en especial debido a la gran cantidad de personas infectadas con el virus del sida. Por el contrario el territorio cuenta con algunos lugares de una belleza indescriptible y las gentes que lo pueblan son muy acogedoras.

Uno de los grandes atractivos para el turismo es el parque nacional de Nyika. Este parque está situado en el extremo norte del país y comprende una meseta de una altitud media de unos dos mil metros, de forma ovalada de ochenta kilómetros de largo por unos cincuenta de ancho. La flora y la fauna son de alto interés, lo mismo que el paisaje; el lugar se ha convertido en un destino para los trekkings a pie. Otro parque nacional donde se suele practicar el trekking es el de Mulanje, situado en el sudeste de Malawi. Mulanje es un macizo montañoso formado por bastantes picos, muchos de ellos superan los 2.500 metros y el más alto alcanza los 3.001 metros.

El lago Malawi también cuenta con su propio parque nacional, es una zona situada al sudeste de Lilongwe y fue creado para preservar tanto el entorno terrestre del lago como sus aguas. La fauna piscícola del lago es excepcional, tanto que por la variedad de especies se ha llegado a comparar con las islas Galápagos. Unesco declaró el parque Patrimonio Mundial. La practica del buceo es increible, tanto por la forma de los fondos como por la variedad de peces y la trasparencia del agua.

El parque nacional de Liwonde, situado en el extremo sur del lago es el mejor lugar para observar los grandes animales: elefantes, hipopótamos, rinocerontes y antílopes entre otros mamíferos, pero no existen ni jirafas ni leones.

Otros dos lugares que merecen la visita son la meseta Zomba, también al sur del lago y muy cerca de la frontera con Zambia, interesante por su paisaje de montaña. Cerca de Lilongwe en su zona sur, se abre una extensa área con colinas rocosas conocida como Chongoni. El tesoro que se esconde aquí son 127 cuevas y abrigos en los que se conservan pinturas rupestres que permiten vislumbrar la vida de los antepasados de los habitantes de Malawi. Este conjunto también ha sido declarado Patrimonio Mundial de Unesco.

La agencia de viajes Muztag ofrece un itinerario que comprende los mejores lugares de Malawi combinado con un safari por la vecina Zambia.