
Uno de los ecosistemas más raros ya la vez delicados de la Tierra se encuentra en el suroeste del subcontinente indio, en el estado de Kerala. Se trata de los Backwaters, un curioso encadenamiento de lagos y canales situados no muy lejos de la costa. Estos lagos se alimentan con el agua dulce que proviene de las montañas llamadas Ghats Occidentales y de la entrada de agua salada por los estuarios de los ríos y canales que desembocan en el mar Arábigo. El origen más probable de las acumulaciones de aguas de retiro debió ser un gran oleaje que hizo penetrar el agua marina tierra adentro combinado con importantes riadas que provocaron la creación de islas en las desembocaduras de los ríos. Otra hipótesis es que el agua que penetró en el interior tuviera como origen un tsunami.
Fuera cual fuera la causa que creó el conjunto lacustre, el resultado fue la creación de cinco lagos de grandes dimensiones, a los que desembocan treinta y ocho ríos que los alimentan. Además de los canales naturales, con el paso de los siglos, los habitantes de los Backwaters han ido abriendo otros para poder crear nuevos enlaces entre los lagos, y ahora conforman una red navegable de casi 900 kilómetros. El lago Vembanad Kayali mide 96 km de longitud y un promedio de 14 km de ancho, con una superficie total de 2.033 km2, lo que hace que sea el lago más grande de la India.
Desde tiempos remotos esta área ha sido poblada por gente que se ha aprovechado de los recursos que ofrecen las aguas, en algunas zonas salobres y en otras dulces. De este aprovechamiento destaca la pesca y el cultivo, en especial del arroz, la recolección de coco y las plantaciones de especies como la nuez moscada, el clavo o la pimienta, considerada ésta última como una de las mejores del mundo.
Hoy, los Backwaters se han convertido en un destino deseado por el turismo mundial y en los últimos tiempos han visto incrementadas las visitas gracias a que el magazine National Geographic Traveler incluyó esta parte de Kerala entre los cincuenta lugares del Mundo que se deberían conocer. Son varios los motivos por los que esta parte de la India ha merecido tan alto reconocimiento. 
El paisaje es parte fundamental del interés del viaje. Las orillas de los canales, con una vegetación ufana y con los cocoteros despuntando hacia el cielo, conjugan a la perfección con las aguas tapizadas de jacintos acuáticos. La fauna, con presencia de muchas especies de aves marinas. El elemento humano es indispensable en este decorado: mujeres con los trajes tradicionales, pescadores a bordo de rudimentarias barcas,…
El sustrato cultural que encontramos en los Backwaters, tiene aspectos de origen hindú, musulmán y sobre todo
cristiano, con componentes tan destacables como el Kutiyattam, el arte teatral local que tiene más de 2000 años de historia. La medicina ayurveda y sus famosos masajes, son la aplicación práctica de una filosofía mezclada con ciencia curativa, que tiene más de ocho mil años de antigüedad.
Y entre otras varias atracciones que el visitante va descubriendo está la cocina de Kerala, la tradicional gastronomía malabar, donde las especies son elemento fundamental. Los platos suelen tener un punto picante pero queda matizado con el contrapeso ingenioso de la tapioca dulce. El marisco y el pescado muchas veces se cocinan con coco. También el coco es la base de una bebida fermentada consumida por los locales. Por todo, el arte culinario de esta parte de la India es un viaje para el paladar.
La mejor manera de disfrutar de los Backwaters es viajando a través de los canales a bordo de un kettuvallam. Los kettuvallams son casas flotantes, y literalmente su nombre significa “embarcaciones unidas por cuerdas”. Estos navíos son una maravilla de la ingeniería, están construidos con madera proveniente de los árboles de la jaca (jackfruit), en su construcción no hay ni un solo clavo, todo va anudado con miles de cuerdas de fibra de coco y cubierto con una resina resistente al agua, hecha de castañas de cajú hervidas.
La vida a bordo de un kettuvallam es relajada y permite irse parando para acercarse a los lugares más representativos de los Backwaters. Los barcos actuales van equipados con GPS, y tienen todas las comodidades que puede precisar un turista occidental: wc, dormitorio con cama de matrimonio, aire acondicionado y además siempre va a bordo un buen cocinero-camarero, además del capitán y el técnico de motor. Quien crea que el confort de uno de estos barcos es insuficiente, puede optar por alojarse en alguno de los resort de lujo que hay en la zona de Kumarakom, y desde allí realizar excursiones diurnas por los canales.
El turista que sólo quiera recorrer los Backwaters el mejor punto de entrada es el aeropuerto de Cochin. Justo al sur de esta importante ciudad, centro histórico de la Costa Malabar, es donde empieza el laberinto de canales y lagos. Los viajeros que opten por un viaje más completo por el sur de la India, pueden llegar y partir por varios aeropuertos internacionales, como es el caso de los de Madras y Bangalore que ofrece Muztag en el programa India del Sur. Además, la agencia les puede ofrecer viajes a medida para toda la India.


























