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LOS BACKWATERS dic 30

Uno de los ecosistemas más raros ya la vez delicados de la Tierra se encuentra en el suroeste del subcontinente indio, en el estado de Kerala. Se trata de los Backwaters, un curioso encadenamiento de lagos y canales situados no muy lejos de la costa. Estos lagos se alimentan con el agua dulce que proviene de las montañas llamadas Ghats Occidentales y de la entrada de agua salada por los estuarios de los ríos y canales que desembocan en el mar Arábigo. El origen más probable de las acumulaciones de aguas de retiro debió ser un gran oleaje que hizo penetrar el agua marina tierra adentro combinado con importantes riadas que provocaron la creación de islas en las desembocaduras de los ríos. Otra hipótesis es que el agua que penetró en el interior tuviera como origen un tsunami. Fuera cual fuera la causa que creó el conjunto lacustre, el resultado fue la creación de cinco lagos de grandes dimensiones, a los que desembocan treinta y ocho ríos que los alimentan. Además de los canales naturales, con el paso de los siglos, los habitantes de los Backwaters han ido abriendo otros para poder crear nuevos enlaces entre los lagos, y ahora conforman una red navegable de casi 900 kilómetros. El lago Vembanad Kayali mide 96 km de longitud y un promedio de 14 km de ancho, con una superficie total de 2.033 km2, lo que hace que sea el lago más grande de la India.

Desde tiempos remotos esta área ha sido poblada por gente que se ha aprovechado de los recursos que ofrecen las aguas, en algunas zonas salobres y en otras dulces. De este aprovechamiento destaca la pesca y el cultivo, en especial del arroz, la recolección de coco y las plantaciones de especies como la nuez moscada, el clavo o la pimienta, considerada ésta última como una de las mejores del mundo.

Hoy, los Backwaters se han convertido en un destino deseado por el turismo mundial y en los últimos tiempos han visto incrementadas las visitas gracias a que el magazine National Geographic Traveler incluyó esta parte de Kerala entre los cincuenta lugares del Mundo que se deberían conocer. Son varios los motivos por los que esta parte de la India ha merecido tan alto reconocimiento. El paisaje es parte fundamental del interés del viaje. Las orillas de los canales, con una vegetación ufana y con los cocoteros despuntando hacia el cielo, conjugan a la perfección con las aguas tapizadas de jacintos acuáticos. La fauna, con presencia de muchas especies de aves marinas. El elemento humano es indispensable en este decorado: mujeres con los trajes tradicionales, pescadores a bordo de rudimentarias barcas,…
El sustrato cultural que encontramos en los Backwaters, tiene aspectos de origen hindú, musulmán y sobre todo cristiano, con componentes tan destacables como el Kutiyattam, el arte teatral local que tiene más de 2000 años de historia. La medicina ayurveda y sus famosos masajes, son la aplicación práctica de una filosofía mezclada con ciencia curativa, que tiene más de ocho mil años de antigüedad.

Y entre otras varias atracciones que el visitante va descubriendo está la cocina de Kerala, la tradicional gastronomía malabar, donde las especies son elemento fundamental. Los platos suelen tener un punto picante pero queda matizado con el contrapeso ingenioso de la tapioca dulce. El marisco y el pescado muchas veces se cocinan con coco. También el coco es la base de una bebida fermentada consumida por los locales. Por todo, el arte culinario de esta parte de la India es un viaje para el paladar.

La mejor manera de disfrutar de los Backwaters es viajando a través de los canales a bordo de un kettuvallam. Los kettuvallams son casas flotantes, y literalmente su nombre significa “embarcaciones unidas por cuerdas”. Estos navíos son una maravilla de la ingeniería, están construidos con madera proveniente de los árboles de la jaca (jackfruit), en su construcción no hay ni un solo clavo, todo va anudado con miles de cuerdas de fibra de coco y cubierto con una resina resistente al agua, hecha de castañas de cajú hervidas.

La vida a bordo de un kettuvallam es relajada y permite irse parando para acercarse a los lugares más representativos de los Backwaters. Los barcos actuales van equipados con GPS, y tienen todas las comodidades que puede precisar un turista occidental: wc, dormitorio con cama de matrimonio, aire acondicionado y además siempre va a bordo un buen cocinero-camarero, además del capitán y el técnico de motor. Quien crea que el confort de uno de estos barcos es insuficiente, puede optar por alojarse en alguno de los resort de lujo que hay en la zona de Kumarakom, y desde allí realizar excursiones diurnas por los canales.

El turista que sólo quiera recorrer los Backwaters el mejor punto de entrada es el aeropuerto de Cochin. Justo al sur de esta importante ciudad, centro histórico de la Costa Malabar, es donde empieza el laberinto de canales y lagos. Los viajeros que opten por un viaje más completo por el sur de la India, pueden llegar y partir por varios aeropuertos internacionales, como es el caso de los de Madras y Bangalore que ofrece Muztag en el programa India del Sur. Además, la agencia les puede ofrecer viajes a medida para toda la India.

 

KARNATAKA, LA ZONA MONUMENTAL ENTORNO A MYSORE may 25

En las últimas décadas, con el auge de la informática, la ciudad de  Bangalore, la capital del estado de Karnataka,  se ha destacado como uno de los mayores centros  de la innovación tecnológica a nivel mundial, sobre todo en el campo de la comunicación y la información. Las grandes multinacionales, incluyendo a la todopoderosa Microsoft han instalado allí importantes centros. Una de las razones del éxito de este “Silicon Valley Indio” ha sido la capacidad intelectual y científica de los informáticos y matemáticos del lugar. Pero si en el momento actual Bangalore es la urbe destacada del esta zona del subcontinente indio, en un pasado no muy lejano la ciudades que destacaban era Mysore y Halebid (135 km al sudoeste y 200 km al oeste de Bangalore respectivamente).

Mysore fue la capital del Reino de Mysore y ocupaba un tercio de lo que hoy es el estado de Karnataka. La historia de la región es compleja y se remonta al siglo III d.C. cuando el imperio Maurya de la mano de Chandragupta Maurya ocupó buena parte de la India. El emperador acabó abrazando la religión jaimista, dejó el poder y se retiró a Sravanabelgola, muy cerca de Mysore, hasta el fin de sus días. Con el paso de los tiempos las luchas sucesorias por el poder provocaron el ascenso y ocaso de diversas dinastías. Las más importantes fueron la de los Chalukyas, en el siglo VI; los Gangas, hasta el año 1024 y sobre todo los Hoysala. Estos últimos en el poder hasta el año 1327. Los Hoysala nos han dejado algunos de los monumentos más importantes del sur indio, con los templos de Halebid y Belur. La llegada del Islam, de la mano de Mohammed Tughlaq acabó con el imperio Hoysala, aunque por poco tiempo ostentó el poder. En 1346 el reino Vijayanagar tomó las riendas de la región. Esta estirpe hindú se mantuvo en el poder hasta el año 1565, cuando la dinastía de Mysore Wodeyar la relevó. La fundación de la dinastía Wodeyar se remonta al año 1399, pero durante mucho tiempo fue vasalla de los Vijayanagar. Hasta el momento de la independencia india en 1947 los Wodeyar siguieron mandando en la región, con una breve interrupción entre 1761 y 1799 cuando Hyder Ali y el Sultán Tipu, ayudados por los franceses les arrebataron el trono; la posterior ayuda británica restituyó la sede de Mysore a sus antiguos dueños. Con la Independencia el maharajá de Mysore pasó a ser el gobernador y la capitalidad del estado de Mysore se disolvió, y el nuevo estado de la Gran Mysore tomó como capital a Bangalore. En 1972 el estado pasó a denominarse Karnataka.

Para el turismo los hitos se concentran en a las ciudades de Halebid, Belur, Mysore, Srirangapatna y el sitio de Sravanabelgola.

En Halebid es imprescindible la visita al templo Hoysaleswara, el mejor ejemplo del arte hoysala, una obra maestra de la escultura en piedra, construida entre los años 1121 y 1200.  En Belur la joya a visitar es el templo Channekeshava, construido en 1116 para conmemorar la victoria de la dinastía Hoysala sobre la Chola.

En Mysore la atracción principal es el inmenso palacio de los maharajás Wodeyar. El edificio actual es obra de los ingleses y se remonta sólo al año 1912, el anterior edificio ardió en un incendio en 1897. El mercado es otro punto de visita obligada, con el atractivo y colorido sector de venta de flores y el de las especias. En las colinas que rodean Mysore se alza el templo Chamundi, siempre saturado de peregrinos.

En la cercana Srirangapatna, el Sultán Tipu lo escogió para erigir su sede. Aquí se puede visitar su palacio de clara influencia persa, varias mezquitas, el templo Ranganathaswamy y la misma tumba del sultán.

El sitio de Sravanabelgola es espectacular. Una roca grandiosa, de 110 metros de altura fue transformada en uno de los lugares más sagrados para el jainismo. Una escalera tallada en la roca conduce desde la base hasta la cumbre de  la roca. Allí en el interior de un templo se yergue la estatua desnuda de Gomateshvara. Cerca de la cima hay otros templos jainistas.

Belur guarda el el extraordinario recinto de Channekeshava. Templos, templetes, columnas trabajadas, relieves tallados con una calidad exquisita. Todo ello, es lo que encontrarán los viajeros y turistas que acudan a esta zona de Karnataka. Seguro que no les defraudará.

 

KERALA, INDIA DEL SUR may 03

El subcontinente indio es desde hace muchos años uno de los destinos turísticos más preciados por los occidentales, pero casi por inercia, la mayoría de los visitantes españoles optan en su primer viaje a ir a los estados del norte. Quizás por el planteamiento de las agencias de viajes mayoristas, buscando unas infraestructuras probadas, se ha potenciado la ciudad de Nueva Delhi, el Rajasthan, el estado de Uttar Pradesh por el atractivo del Taj Mahal de Agra, y como mucho una escapada a ver los contrastes de la mítica y mística Varanasi (Benarés). Ahora bien, India tiene mucho que ver y no sólo existen los lugares antes citados, también está toda la franja del Himalaya, desde el Jammu y Kashmir al noroeste, con el maravilloso Ladakh, hasta el poco conocido estado de Arunachal Pradesh, en el extremo noreste, sin olvidar zonas de belleza excepcional como las que se encuentran en Himachal Pradesh, o en el estado de Bihar, donde encontramos los paisajes que rodean Darjeeling y pasando por Sikkim, a los pies de la inmensa montaña del Kanchenjunga. Para no hacernos pesados, baste decir que la costa este, la bañada por el golfo de Bengala, y el centro del país son también zonas que nos esperan con un montón de lugares para ver. Pero, el post de hoy es para hacer una pincelada del extremo sur, en concreto del estado de Kerala. Sí, el Sur también existe!

El estado de Kerala ocupa una estrecha franja en el extremo suroeste de la India, situado entre el mar Arábiga al oeste, el estado de Karnataka en el norte y el estado de Tamil Nadu al este, en la llamada costa Malabar. Este lugar ha sido visitado por extranjeros desde hace siglos, chinos, árabes, persas, y no precisamente para hacer turismo, el principal interés era el poder controlar el lucrativo comercio en la “ruta de las especies”, de hecho Colón quería llegar a esta parte de mundo, para él las Indias, pero quien sí se estableció fue el portugués Vasco da Gama, que fundó una fortaleza en Kochi, a finales del siglo XV. El dominio del mercado de las especies pasó con el tiempo a manos holandesas y luego a británicas. Los actuales marchantes de especies son los mapillas (hermanos), un heterogéneo grupo formado por descendientes de yemeníes y árabes, mahometanos, y los católicos siromalankara, una forma que deriva del primitivo cristianismo nestoriano; ambos grupos tienen como lengua común el malabar (malaialam).

La capital del estado es Trivandrum. El gobierno está en manos del partido comunista – marxista desde hace más de quince años. La religión mayoritaria es el cristianismo. Los puntos de entrada más convenientes a Kerala son los aeropuertos internacionales de Trivandrum y Cochin, aunque siempre se puede llegar vía Bombay o Delhi.

Desde el punto de vista del turismo los atractivos son muchos y muy diversos. Para los que les gusten los resorts de playa encontrarán tranquilidad y como no palmeras en Kovalam y Varkala. En las zonas altas, en una meseta que ronda los 1.000 metros, casi en la frontera con Tamil Nadu, encontramos Munnar y Periyar, lugares idóneos para descubrir las plantas que dan origen a cada una de las especies y paisajes dominados por el verdor de la jungla, los campos de té y las plantaciones de hevea (látex). Los visitantes ávidos de emociones ligadas a la naturaleza tienen en Periyar la ocasión de adentrarse en una gran reserva de fauna, dedicada a los tigres, pero de estos felinos hay muy pocos, menos de 35 y resulta casi imposible verlos, en cambio es más fácil contemplar elefantes salvajes, varias especies de rumiantes y multitud de aves.

Una de las atracciones que se está haciendo más popular es la de recorrer los Backwaters en una casa flotante (kettuvallam). Los Backwaters son un gran conjunto lacustre situado detrás de la línea costera, formado por lagunas salobres y de agua dulce, canales naturales y artificiales, todos alimentados por el agua fresca que baja de las tierras altas (ghats occidentales). Las casas flotantes, de magnífica estampa, son la mejor opción para adentrarse por los canales, surcando las aguas cubiertas por una alfombra verde formada por jacintos de agua. Los Backwaters de Kumarakom tienen resorts de lujo, una buena alternativa para quien encuentre los kettuvallam demasiado modestos.

Y todos los turistas tendrán al alcance el rico y variado folklore tanto el de raíz cristiana, como islámica o hindú. De todas las formas, las más conocidas son las coloridas representaciones de danza-teatro Kathakali. También en cualquier lugar el visitante puede dejarse tratar por la medicina y los masajes Ayurveda (mezcla de filosofía y ciencia curativa, con más de ocho mil años de tradición). Y la gastronomía malabar, como no podía ser de otra manera, cargada de especies, ofrece a los visitantes un buen y amplio surtido de productos y platos donde elegir.

Y Kerala sólo es una pequeña parte de esta India del Sur, un tesoro escondido, que os está esperando.