En las últimas décadas, con el auge de la informática, la ciudad de Bangalore, la capital del estado de Karnataka, se ha destacado como uno de los mayores centros de la innovación tecnológica a nivel mundial, sobre todo en el campo de la comunicación y la información. Las grandes multinacionales, incluyendo a la todopoderosa Microsoft han instalado allí importantes centros. Una de las razones del éxito de este “Silicon Valley Indio” ha sido la capacidad intelectual y científica de los informáticos y matemáticos del lugar. Pero si en el momento actual Bangalore es la urbe destacada del esta zona del subcontinente indio, en un pasado no muy lejano la ciudades que destacaban era Mysore y Halebid (135 km al sudoeste y 200 km al oeste de Bangalore respectivamente).
Mysore fue la capital del Reino de Mysore y ocupaba un tercio de lo que hoy es el estado de Karnataka. La historia de la región es compleja y se remonta al siglo III d.C. cuando el imperio Maurya de la mano de Chandragupta Maurya ocupó buena parte de la India. El emperador acabó abrazando la religión jaimista, dejó el poder y se retiró a Sravanabelgola, muy cerca de Mysore, hasta el fin de sus días. Con el paso de los tiempos las luchas sucesorias por el poder provocaron el ascenso y ocaso de diversas dinastías. Las más importantes fueron la de los Chalukyas, en el siglo VI; los Gangas, hasta el año 1024 y sobre todo los Hoysala. Estos últimos en el poder hasta el año 1327. Los Hoysala nos han dejado algunos de los monumentos más importantes del sur indio, con los templos de Halebid y Belur. La llegada del Islam, de la mano de Mohammed Tughlaq acabó con el imperio Hoysala, aunque por poco tiempo ostentó el poder. En 1346 el reino Vijayanagar tomó las riendas de la región. Esta estirpe hindú se mantuvo en el poder hasta el año 1565, cuando la dinastía de Mysore Wodeyar la relevó. La fundación de la dinastía Wodeyar se remonta al año 1399, pero durante mucho tiempo fue vasalla de los Vijayanagar. Hasta el momento de la independencia india en 1947 los Wodeyar siguieron mandando en la región, con una breve interrupción entre 1761 y 1799 cuando Hyder Ali y el Sultán Tipu, ayudados por los franceses les arrebataron el trono; la posterior ayuda británica restituyó la sede de Mysore a sus antiguos dueños. Con la Independencia el maharajá de Mysore pasó a ser el gobernador y la capitalidad del estado de Mysore se disolvió, y el nuevo estado de la Gran Mysore tomó como capital a Bangalore. En 1972 el estado pasó a denominarse Karnataka.
Para el turismo los hitos se concentran en a las ciudades de Halebid, Belur, Mysore, Srirangapatna y el sitio de Sravanabelgola.
En Halebid es imprescindible la visita al templo Hoysaleswara, el mejor ejemplo del arte hoysala, una obra maestra de la escultura en piedra, construida entre los años 1121 y 1200. En Belur la joya a visitar es el templo Channekeshava, construido en 1116 para conmemorar la victoria de la dinastía Hoysala sobre la Chola.
En Mysore la atracción principal es el inmenso palacio de los maharajás Wodeyar. El edificio actual es obra de los ingleses y se remonta sólo al año 1912, el anterior edificio ardió en un incendio en 1897. El mercado es otro punto de visita obligada, con el atractivo y colorido sector de venta de flores y el de las especias. En las colinas que rodean Mysore se alza el templo Chamundi, siempre saturado de peregrinos.
En la cercana Srirangapatna, el Sultán Tipu lo escogió para erigir su sede. Aquí se puede visitar su palacio de clara influencia persa, varias mezquitas, el templo Ranganathaswamy y la misma tumba del sultán.
El sitio de Sravanabelgola es espectacular. Una roca grandiosa, de 110 metros de altura fue transformada en uno de los lugares más sagrados para el jainismo. Una escalera tallada en la roca conduce desde la base hasta la cumbre de la roca. Allí en el interior de un templo se yergue la estatua desnuda de Gomateshvara. Cerca de la cima hay otros templos jainistas.
Belur guarda el el extraordinario recinto de Channekeshava. Templos, templetes, columnas trabajadas, relieves tallados con una calidad exquisita. Todo ello, es lo que encontrarán los viajeros y turistas que acudan a esta zona de Karnataka. Seguro que no les defraudará.












